sábado, 21 de enero de 2012

Diferencias y similitudes entre las hazañas de Pepe, jugador del Madrid, y Francesco, capitán o excapitán del Costa Concordia.


El asunto consiste en desdecirse. El capitán abandonó el barco y luego dijo que no había hecho tal cosa. Pepe pisó a Messi y después, públicamente a través de un vídeo, dice que fue sin querer, que él ama mucho a sus compañeros y que no, que él no quería. El problema de Pepe es que todo el mundo ha sido testigo de su pisotón, evidente, prístino e intencionado… que tontos no somos. La suerte de Francesco es que nadie le grabó el momento en que se probaba su milagroso salvamento. Mi consejo a Pepe para la próxima ocasión, que la habrá, es que adopte la estrategia de Francesco, y que elabore un poco más los argumentos. Así el marino dice que al escorarse el barco se cayó, “accidentalmente”, sobre uno de los botes salvavidas, luego se subió a un peñón y coordinó la evacuación, no sabemos si también llevaba un altavoz o puede gritar como una soprano. Que digo yo, Pepe, que si has tenido que decir las membrilladas que te han obligado y no has podido decir, que sí, que querías romperle la mano y que el gaucho tuvo suerte y se te fueron los tacos por entre los dígitos (que era lo que te pedía el cuerpo, a que sí, machote), al menos, échale imaginación en plan Francesco y di que, como todo el mundo sabe, la exquisita yerba del Bernabeu se trae de la altiplanicie de Botswana y que allí abunda la famosa y mortal víbora Matácules, y que viste una y que tratando de pisarla para que no picara al pibe… de esta forma podrías haber pedido una indemnización al Barcelona por salvar la vida de su astro. Y si un juez o jueza quisquilloso, que los hay, te pregunta a ver dónde está la víbora, le dices que “accidentalmente” se te metió por el culo, y si insiste y solicita una resonancia para poder ver a la bicha, ya que a los futbolistas os hacen una resonancia incluso cuando tenéis ardor de estómago… entonces le dices que se ha disuelto con tus líquidos intestinales y punto. Además, el lobo de mar tiene un as en la manga y tú no Pepe, tiene un poderoso atenuante, pues parece que cuando el barco aún no había acabado de escorarse ya estaba tomándose un café, pero ojo,  llamando a su madre. Y eso es de fuerza mayor para cualquier juez, pues todos sabemos, incluidos los magistrados, las broncas que meten las madres si no son informadas rápidamente y las primeras en casos similares, antes que la esposa o los hijos propios. En fin, Pepe, necesitas un poquito más de literatura para que olvidemos lo que hemos visto. Y para acabar con el fútbol y antes de que canonicen a Fraga y ocupe la única hornacina que queda libre en el Obradoiro, reivindico un lugar en los altares del fútbol para el mejor jugador que yo he conocido, y que se llama Xavi Hernández, con permiso de Messi, Alonso y demás grandes. Por cierto: ¡Aupa Athletic! All iron.

PD: otra diferencia es que Francesco es Francisco o sea Paco y Pepe es José; entiendo que esta diferencia es sólo para eruditos.
Que sean ustedes felices. 

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